Una persona afortunada
Siempre tuve la seguridad de que los libros formarían parte fundamental de mi vida, aunque no que algún día me pagarían por leer y compartir mi amor por la literatura. Por lo tanto, antes que nada, debo decir que Mayra González Olvera es afortunada. Afortunada pues tengo la oportunidad de conjugar mis dos pasiones: la literatura y la comunicación.
No sé si en un acto de soberbia pero siempre he sentido que tengo cosas qué decir que pueden resultar interesantesutilesentretenidascuriosasetcétera para los demás, por eso opté por estudiar Ciencias de la Comunicación, para poder asumir mi papel como comunicadora frente a un micrófono, una cámara, una hoja de papel (o pantalla que para estos efectos es igual). De ahí que, aún siendo estudiante, me haya integrado al desmañanado (o desvelado) grupo de Colección Nocturna en 2003, con la sección que después sería bautizada como: Punto y seguimos. Quién diría que meses después esta sección se convertiría en nuestra querida reunión de todos los viernes: La Tertulia.
La Tertulia que es mi familia. Ese gran espacio que comparto con un equipo maravilloso y que, como todos los viernes digo (y lo digo de corazón) está encabezado por nuestro productor y amigo: William Hiarmes. Mi paladín del otro lado del cristal. Y, en cabina, conmigo, mi otro paladín: Jorge Alberto, mi compañero de lecturas que nunca deja de asombrarme con su conocimiento y con la forma que tiene de meterse en los recovecos más escondidos de todos los libros, de ver lo que nadie más ve. Sumémosle que La Tertulia me ha permitido conocer a grandes personas en grandes escritores, algunos ahora amigos entrañables; y compartir con ustedes, contertulios, todas mis manías como lectora, viernes a viernes.
Así, cómo no sentirme en familia.
Más allá de La Tertulia
Mi pasión por los libros me ha llevado también a entrometerme en otros espacios. El de la edición y el televisivo. En el primero he tenido la oportunidad de ver cómo nace, crece y aprende a defenderse, en la jungla libresca, un título. Ahora entiendo que la edición es una labor de paternidad (maternidad, en mi caso) o, al menos, de padrinazgo. El autor es el verdadero padre pero el editor es el padrino que lo acompaña hasta la pila bautismal. Es una tarea que requiere de un gran amor y de un gran respecto, de otra forma, las cosas no salen.
Y, el segundo espacio: Canal 22. Este Canal 22 rejuvenecido por un Jorge Volpi preocupado y ocupado por ofrecer televisión de calidad. En primer lugar, tendrán ocasión de verme dentro de Noticias 22 (antes Ventana 22) realizando entrevistas y persiguiendo autores durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y recomendando novedades, un miércoles sí y un miércoles no. También anduve por ahí, todos los lunes, a las 8 de la noche (bueno, como 8:30), en Entrelíneas Tv, ¿adivinen?: antojando libros. Estos videos pueden verlos en nuestro canal de YouTube: www.youtube.com/tertuliared.
Más allá de la lectura
Claro que en mi vida no todo es leer... Mmm, ¿qué me gusta? Me gustan los escenarios. Hubiera sido actriz de no ser porque en la encrucijada tomé por la derecha y no por la izquierda, sólo por eso. Entonces, disfruto los escenarios desde las butacas. Me gusta llenarme los ojos (Dalí, Klimt, los maestros italianos...) y los oídos (la ópera me vuelve loca), ver películas (Buñuel, Tim Burton, Giuseppe Tornatore... aunque también puedo disfrutar, sin remordimientos intelectuales, de Rambo o El transportador), comer (si es comida italiana y la carta de postres supera las 10 opciones, ya estoy), ir a conciertos, caminar, platicar, viajar... En realidad, cualquier cosa que mantenga mi mente ocupada (para evitar malos pensamientos) y si tiene alguna relación con la cultura italiana, mejor.
Más allá de los cánones...
éstos son los que podría releer y releer y releer...
Los trenes nunca van hacia el este de Jorge Alberto Gudiño Hernández
Alessandro Baricco (todo)
Julio Cortázar (Historias de cronopios y de famas, Un tal lucas, Rayuela)
Mario Benedetti (La tregua y Primavera con una esquina rota)
Los Miserables de Víctor Hugo
Los restos del día de Kazuo Ishiguro
El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde
William Shakespeare (Hamlet y Otelo)
Mira si yo te querré de Luis Leante
Federico García Lorca (Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba)
No será la Tierra de Jorge Volpi
El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez
¿Ya mencioné a Jorge Alberto Gudiño Hernández?
Mmm, sigo pensando…
Mis manías como lector(a)
Preparar el lugar para leer. Si voy a leer en la cama, entonces, me arropo, acerco todo lo necesario (plumas, post-its, cuaderno de notas, diccionario, por si está en otro idioma...) e inicio la lectura. Si es en el sillón, mismo proceso, una mantita para el frío, todo lo necesario cerca y a darle.
Leer todos los textos accesorios antes de iniciar: todo lo que tenga escrito la cubierta (en portada, cuarta, solapas si es el caso), prólogo, prefacio, introducción, epígrafe, agradecimientos... Incluso, a veces puedo leer sólo eso y dejar el inicio de la historia para otro momento.
Siempre tener a mano algo para escribir, ya sea en el mismo libro o en un cuaderno o post-it.
Pasear los libros. Aunque sepa que no tendré un momento en todo el día para leer, quiero traerlo conmigo. Por lo tanto...
Siempre cargo un libro.


